LO QUE PASÓ POR NO TILDAR LAS MAYÚSCULAS

Un jueves de no hace mucho, en un magacín televisivo de esos que se emiten por las mañanas, empezaron a narrar un triste, a la vez que horroroso suceso acaecido en un pequeño pueblo del sur.⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

Al parecer, un hombre había quitado la vida presuntamente (porque, hasta que no se demuestre lo contrario, siempre es presuntamente), a su cuñado y a su jefe por causas que aún se desconocían.⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

La presentadora dio paso a la reportera, que se había trasladado al lugar de los hechos para entrevistar a los familiares y vecinos cercanos al suceso.⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

Al minuto de la conexión, apareció en pantalla la siguiente inscripción:⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

«ASESINO A SU CUÑADO Y TAMBIEN MATO A SU JEFE»⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

Debajo del texto, se facilitaba un teléfono para los telespectadores que pudieran aportar algún testimonio relevante al caso:⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

900 532 347 y dos números más.⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

Como el rótulo, insistimos, decía lo siguiente:⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

«ASESINO A SU CUÑADO Y TAMBIEN MATO A SU JEFE»,⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

el programa de televisión batió el récord de llamadas de espectadores que quisieron contratar los servicios del sicario que parecía que se anunciaba.⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

Que levante la mano el que, en alguna ocasión, no haya querido cargarse a su jefe o al gañán de su cuñado.

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